IMT se fundó en EE.UU. en 1971 por Sharon W. Giammatteo, PhD, PT, IMTC, y desde entonces, ha sido el foco de investigación clínica en las más de 20 clínicas de Center IMT situado por EEUU, Canadá, Alemania e Israel. Por otra parte, su continua expansión lleva consigo la realización de numerosos cursos por todo el mundo y ha creado una red extensa de terapeutas IMT también en Holanda, Italia, Chile y China.

La Dra. Weiselfish-Giammatteo ha trabajado, estudiado y colaborado con los primeros pensadores en el campo de la osteopatía y la medicina manual, tales como Thomas Giammatteo, Frank Lowen, John Upledger, Lawrence Jones, Jean Pierre Barral, Paul Chauffeur, Bruno Chikly, Freddy Kaltenborn, James Cyriax, Loren Rex, Geoffery Maitland, Brian Mulligan, Stanley Paris, Emil Vodder, Fritz Smith y Mariano Rocabado.

IMT es una profesión académica reconocida en EEUU, de la cual se pueden obtener los siguientes títulos: diploma, certificación, diplomatura, licenciatura y doctorado. Unas de las mayores aseguradoras médicas de EEUU han reconocido e incluido IMT como parte de su plan de sanidad de rehabilitación.

IMT es una forma de medicina manual y una filosofía de sanidad. Es un acercamiento único, progresivo, y holístico de evaluación, diagnosis estructural y tratamiento, utilizando posturas y presiones muy suaves para movilizar lesiones estructurales y bloqueos energéticos.

La filosofía de IMT se basa en las siguientes premisas:

A) La lesión primaria:
Cualquier trauma (físico, emocional, o químico/toxico) provoca inmovilidad de los tejidos corporales o las energías afectadas para protegerlas. Esta zona, es conocido como la lesión o bloqueo primaria es como una “piedra angular” de una catedral. Muestra una falta de movilidad y un aumento de tensión mecánica.

El objetivo de la intervención con IMT es identificar y tratar estas lesiones, y de ese modo, restaurar la movilidad de las zonas afectadas y el equilibrio del sistema entero, ambos de los cuales son imprescindibles para la salud. Desde el punto de vista de IMT, una lesión puede incluir no solo una estructura anatómica, pero también puede ser una toxina o patógeno o bien, un quiste energético (estancamiento energético). A menudo, bloqueos energéticos y toxicidad provocan más problemas de un bloqueo físico.

B) La fascia:
La fascia es un tejido conectivo que envuelve cada tejido corporal. Debido a la fascia, cada estructura corporal esta interconectada. Fascia es lo que da integridad y forma al cuerpo y es el medio por el cual se facilitan las tensiones de las lesiones. Fascia es similar a un tejido textil en el sentido de que cuando tiras de un hilo, afecta y cambia el diseño y la forma de la estructura entera. Asimismo, una lesión no solo cambiará la fascia local, pero también influirá a la fascia que está a una distancia de la lesión original.

Debido de las conexiones faciales, un tejido lesionado nunca esta aislado (i.e. no se puede tener tensión en nervio sin tener tensión en la arteria adyacente). Presiones no atraviesan bien una lesión, y por eso, distorsionan el equilibrio tanto de los tejidos locales como de los sistemas mas lejanos. Un eslabón altera a otro, etc., hasta que aparecen los síntomas. Debido a una lesión, el cuerpo tiene que gastar extra energía, compensarse, y adaptarse a los cambios que ha provocado la lesión en todo el sistema.

Este fenómeno se presenta en etapas y se acumulan a lo largo de la vida tras sufrir traumatismos, cirugías, infecciones, etc. Esto explica lesiones tan habituales como las provocadas, por ejemplo, cuando alguien dobla la espalda pare recoger un lápiz del suelo y de pronto su espalda “colapsa” con gran dolor. Es “la gota que colma el vaso”. El dolor ocurre cuando el cuerpo ha agotado sus reservas y su habilidad de compensación. Siempre que la compensación sea posible, el problema es imperceptible.

C) La jerarquía:
Existe una jerarquía según la cual el cuerpo protege sus tejidos: arterias (la más importante), venas, nervios, órganos, linfáticos, huesos y músculos (“menos” importante). A menudo la gente dice “Ah, me duele la espalda, pero es muscular”. Un dolor casi nunca es de origen “muscular”, a menos que el músculo haya sufrido un trauma directo o en casos raros de procesos infecciosos. Los músculos se contraen porque intentan proteger una estructura más vital, por ejemplo, tensión en una arteria. En muchos casos, solo tratando el músculo no se llega al origen del problema (“una lesión nunca está aislada.” Una vez que se trata la causa, la contractura del músculo desaparecerá.

D) Motilidades:
Cada tejido corporal tiene su propio biorritmo intrínseco, conocido como “motilidad.” Además, los agentes químicos, elementos compuestos, patógenos orgánicos e inorgánicos, hormonas y emociones, también tienen su propia motilidad. Estas motilidades son reflejos mecano-energéticos muy sutiles que representan su integridad y su funcionamiento. Motilidades anormales (cuando se compara con una norma) significa que la salud de la estructura está comprometida.

A distintos niveles de profundidad, el terapeuta de IMT puede percibir cientos de estas motilidades para localizar donde están y identificar cuales son las estructuras lesionadas y las energías bloqueadas. En otras palabras, el terapeuta de IMT tiene la capacidad de percibir las representaciones energéticas de fenómeno físico, bioquímico y emocional.

Miofascial Mapping, la palpación de la fascia, es la herramienta diagnóstica más común de IMT. En casos crónicos y complejos se hace un “myofascial map” del cuerpo en los cuatro planos de ser: físico, emocional, mental-cognitivo y espiritual. La información derivada de esta valoración objetiva, en esencia, forma un cuadro topográfico de la historia y las disfunciones del paciente.